Un grupo de científicos de la Universidad de Columbia está colaborando con grupos comunitarios en el Alto Manhattan y el sur del Bronx para investigar cómo la exposición a los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), componentes de la contaminación atmosférica relacionada con la combustión, afecta el riesgo de cáncer de mama. El estudio de Columbia es uno de seis proyectos, incluyendo el estudio ELLA, que son financiados a través del Programa de Investigación del Cáncer de Seno y el Ambiente (Breast Cancer and the Environment Research Program (BCERP, por sus siglas en inglés), un esfuerzo conjunto financiado por el Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental (NIEHS, por sus siglas en inglés) y el Instituto Nacional del Cáncer (NCI, por sus siglas en inglés).

Los HAP son muy prevalentes en el medio ambiente. Se encuentran en los gases de escape de los vehículos, el humo de cigarrillos, ciertas emisiones industriales, así como los alimentos ahumados o asados. Tanto la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA, por sus siglas en inglés) han clasificado los HAP como probables agentes cancerígenos para los seres humanos. Mientras que se ha estudiado la relación entre la contaminación atmosférica y los efectos adversos respiratorios como el asma, en los últimos años los científicos se han preocupado por los efectos de la contaminación atmosférica sobre otras enfermedades complejas y problemas de salud tales como el cáncer de mama, los problemas neurocognitivos y la obesidad.

El Proyecto de Estudio del Cáncer de Mama de Long Island, uno de los estudios poblacionales más grandes sobre el cáncer de mama, encontró que la exposición a los HAP puede influir en el desarrollo del cáncer de mama. Sin embargo, el estudio no se enfocó en el riesgo de la exposición a los HAP durante las etapas tempranas de vida cuando los senos pueden ser particularmente susceptibles a agentes cancerígenos. Para elucidar esta cuestión, el equipo de Columbia se centra en los momentos de la vida cuando un individuo podría ser más vulnerable a las exposiciones ambientales, por ejemplo, en el útero y durante el embarazo, y cómo el riesgo de una persona varía según las interacciones entre sus genes y el medio ambiente.

Todas las participantes del estudio son mujeres afroamericanas e hispano-dominicanas. En comparación con las mujeres de otros orígenes étnicos, las mujeres afroamericanas son más propensas a ser diagnosticadas con formas más agresivas de cáncer de mama y experimentan mayores tasas de mortalidad. Las tasas de cáncer de mama también están aumentando rápidamente entre las mujeres afroamericanas jóvenes, por lo que se trata de un estudio importante para abordar las disparidades generalizadas de la salud.

La cohorte del estudio llegará a incluir a cerca de 200 pares de madres e hijas. Las madres fueron reclutadas originalmente durante el embarazo por el Centro para la Salud Ambiental Infantil (Center for Children’s Environmental Health) de la Universidad de Columbia; sus hijas actualmente tienen entre 10 y 18 años de edad.  “Es fundamental centrarse en la prevención del cáncer dentro de las familias,” declara la Dra. Mary Beth Terry, co-investigadora principal. “Por el hecho de que el riesgo de desarrollar cáncer más tarde en la vida puede ser influenciado por las exposiciones tempranas.”

Según la hipótesis del equipo de Columbia, los cambios en las características del tejido mamario serán mayores entre las niñas y las mujeres expuestas a HAP durante ventanas de susceptibilidad clave de la mama (por ejemplo, durante los períodos prenatales y del embarazo). Estos son períodos vulnerables en los que la mama experimenta cambios rápidos de estructura y función. Como el estudio ELLA, los investigadores de Columbia también indagan el impacto de exposiciones ambientales en la densidad mamaria como un posible marcador de riesgo intermedio para el cáncer de seno. Como parte del estudio, las características del tejido mamario se miden a través de una técnica basada en la luz que se llama espectroscopía óptica. Además, los investigadores están recolectando muestras de sangre y orina de las madres e hijas. Para evaluar las exposiciones individuales, durante dos días del embarazo las madres llevaron una pequeña mochila con un monitor que medía los niveles de los contaminantes del aire.

Además del estudio madre/hija, el proyecto de Columbia también incluye experimentos con ratones para investigar la influencia de HAP durante la gestación en el tejido de la glándula mamaria y la expresión de genes en las madres y en las dos generaciones siguientes. El estudio de ratones evaluará el impacto de la exposición a HAP a través de múltiples generaciones. “Si las exposiciones afectan a nuestros hijos, así como también a los hijos de nuestros hijos, entonces es importante saberlo para que podamos hacer algo al respecto,” afirma la Dra. Rachel Miller, co-líder del proyecto con la Dra. Terry. “En términos de los desafíos del siglo XXI, un ejemplo son los efectos multigeneracionales.”

El equipo de investigación se ha asociado con la organización WE ACT para la Justicia Ambiental (WE ACT for Environmental Justice, por sus siglas en inglés) para educar a las comunidades locales sobre la exposición ambiental y la prevención del cáncer de mama y para asegurar que las conclusiones del estudio apoyen las intervenciones de políticas que reduzcan la contaminación atmosférica urbana. WE ACT ha sido fundamental para impulsar iniciativas de políticas en la ciudad de Nueva York, tales como la reducción del tiempo que los autobuses escolares dejan los motores en marcha en las paradas. Otros socios de proyecto incluyen el Centro Médico Wexner de la Universidad Estatal de Ohio, la Red Universitaria de Salud, el Instituto Lovelace de Investigación Respiratoria, y el Hospital Mt. Sinai.

El sitio conjunto de La Escuela Mailman de Salud Pública y El Centro Médico de la Universidad de Columbia es dirigido por Mary Beth Terry, PhD, profesora de epidemiología, y Rachel Miller, MD, profesora de medicina, pediatría y ciencias de la salud ambiental. 

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